1979

19 ferrobuses son vendidos a los ferrocarriles portugueses ante la premura de disponer de material automotor, previo paso por el depósito de Salamanca para ponerlos a punto. Como anécdota, personal del taller se trasladó al país vecino para formar a los maquinistas portugueses. Cuando había alguna pieza que se rompía o algo no funcionaba, llamaban por teléfono al depósito para que con el "Surexpres" enviaran las piezas y poner a punto los ferrobuses.

A finales de los 70, el automotor Zaragoza 9025 terminó sus días convertido en almacén de tracción eléctrica.